Tumbet mallorquín
De origen humilde y campesino, este plato tiene sus raíces en el siglo XVI, tras la llegada de la patata y el tomate de América. A diferencia de la ratatouille francesa o el pisto manchego, donde las verduras se cocinan juntas en un sofrito, el secreto del tumbet reside en la fritura individual. Cada ingrediente se cocina por separado en aceite de oliva virgen extra, respetando sus tiempos y texturas, para luego ensamblarse en capas sucesivas. La magia ocurre cuando estas capas se bañan con una salsa de tomate casera, espesa y perfumada con ajos de la tierra. Es un plato que sabe a sol y a paciencia. Aunque hoy lo encontramos durante todo el año, su momento de gloria es el verano, cuando las berenjenas están firmes y los pimientos desprenden ese dulzor característico. Es un plato que gana con el reposo; dejarlo asentar unas horas permite que los sabores se amalgamen y la salsa penetre en la porosidad de la berenjena, convirtiendo cada bocado en una experiencia sedosa y vibrante.
- Raciones: 4
Fuente: gastronosfera.com
Ingredientes
- patatas grandes
- berenjenas medianas
- pimientos rojos grandes
- de tomates maduros para salsa
- dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Una pizca de azúcar
- Hojas de laurel