Fesenjan
El fesenjan, como decían los antiguos, es un guiso de paciencia. Viene de Guilán, pero hoy ya es de todos. Donde vayas, escuchas una versión distinta: a uno le gusta ácido, a otro agridulce. ¿Yo? En el punto medio. La primera vez que el aroma de las nueces tostándose se mezcla con la melaza de granada, sabes que vas por buen camino. ¿Escuchas ese sonido? Ese burbujeo suave que te dice que esperes. Al fesenjan no le gusta la prisa. Cuanto más lento, mejor. Cuando las albóndigas vuelven a la olla, el guiso empieza a cobrar vida. El color se oscurece, el aceite de la nuez sube y un aroma especial invade toda la cocina. Justo en ese momento en el que te dan ganas de servirlo antes de tiempo. No lo hagas. Dale un poco más. Al final, ajusta el sabor. ¿Un poquito de azúcar? Tal vez. ¿Otra cucharada de melaza de granada? ¿Por qué no? El fesenjan es como la vida: hay que hacerlo a tu propio gusto. Con arroz al azafrán, hierbas frescas y un cuenco de ensalada shirazí. Listo.
- Tiempo: 65 min
- Raciones: 4
Fuente: Ashpazkhune
Ingredientes
- pc cebolla
- aceite vegetal
- to taste sal
- pimienta negra
- agua
- pimiento rojo
- cúrcuma
- carne molida de res
- azúcar
- pasta de granada
- Nueces Molidas