Ferni de mango
Siempre digo que el ferni es de esos postres que responden a la paciencia. Cuando mezclas la harina de arroz y la fécula con la leche y remueves a fuego suave, poco a poco espesa y su aroma invade toda la cocina. No tengas prisa. Ese burbujeo tranquilo es el secreto de su suavidad. Después entran en juego el azúcar y el agua de rosas. En cuanto se levanta su aroma, sabes que vas por buen camino. Al retirarlo del fuego, añade un trocito de mantequilla para que brille y la textura se vuelva sedosa. Ahora toca esperar a que se temple un poco; aquí la paciencia de verdad vale la pena. Cuando trituras el mango bien maduro, su color y su sabor lo cambian todo. Al añadir la nata y el puré de mango al ferni ya frío, consigues una textura aterciopelada, ni pesada ni demasiado líquida. Pásalo al recipiente, llévalo a la nevera y deja que se asiente. ¿Después? Coge una cucharada y disfrútalo.
- Tiempo: 45 min
- Raciones: 4
Fuente: Ashpazkhune
Ingredientes
- mantequilla
- leche
- nata
- azúcar
- maicena
- harina de arroz
- agua de rosas
- pc mango